ARTÍCULO
ORIGINAL
Diferencias geográficas y dimorfismo sexual en Greta cubana (Lepidoptera: Nymphalidae)
Geographic
differences and sexual dimorphism in Greta cubana (Lepidoptera: Nymphalidae)
Liz Marrero1 y Alejandro
Barro2*; 1 Instituto de Geografía Tropical, 2
Dpto. Biología Animal y Humana, Facultad de Biología
* Autor para correspondencia: abarro@fbio.uh.cu
Resumen
Greta cubana (Lepidoptera: Nymphalidae) presenta
poblaciones en las zonas montañosas central y oriental de Cuba, las cuales son
hábitats estables y han estado aisladas por un lapso prolongado de tiempo. El
presente trabajo evalúa las diferencias geográficas y el dimorfismo sexual de
esta especie mediante métodos de morfometría geométrica, con la utilización de
91 individuos de cuatro poblaciones: Topes de Collantes (n=5), Pico Turquino
(n=26), Loma del Gato (n=27) y Gran Piedra (n=33). Fueron calculados el tamaño
del centroide, el área total del ala y el área relativa de las manchas blancas
de cada individuo. Estas variables fueron comparadas entre sexos y poblaciones
mediante una prueba U de Mann- Whitney y una de Kruskal-Wallis,
respectivamente. Se aplicaron análisis discriminantes y análisis de curvaturas
relativas a las matrices de peso para separar entre sexos y poblaciones. No se
encontraron diferencias significativas del tamaño de las alas entre machos y
hembras de G. cubana, pero sí de las manchas. Los análisis aplicados a
las matrices de peso separaron con éxito los machos de las hembras. Al analizar
las diferencias geográficas en el área del ala, sólo se encontraron diferencias
estadísticamente significativas entre las hembras de Topes de Collantes y Pico
Turquino. El tamaño del centroide y de las manchas blancas no presentó
diferencias entre poblaciones. Las formas de las alas fueron discriminadas
entre poblaciones, en ambos sexos. Se encontraron claras evidencias de
dimorfismo sexual, pero no existen diferencias geográficas relevantes, por lo
que se sigue considerando a G. cubana una especie monotípica.
Palabras clave: mariposas, morfometría geométrica,
forma del ala
Abstract
Greta cubana (Lepidoptera:
Nymphalidae) presents populations in central and Eastern mountainous regions of
Cuba, which are stables habitats that have been isolated for a long period of
time. This study evaluates the geographic variation and the sexual dimorphism
of this species using geometric morphometric tools, with 91 individuals of four
populations: Topes de Collantes (n=5), Pico Turquino (n=26), Loma del Gato
(n=27) and Gran Piedra (n=33). For each specimen was calculated its centroid
size, wing´s total area and white spots´s relative areas. These variables were
compared between sex and populations using Mann-Whitney´s U and Kruskal-Wallis
tests, respectively. Discriminant and relative warps analyses were applied to
weight matrices to separate between sex and populations. There were not
significant differences between males and females wing size, but we found differences
in spots size. The analyses applied to weight matrices separated males and
females successfully. When analysing geographic variation of forewing area,
only significant differences among females from Topes de Collantes and Pico
Turquino populations were found. Centroid size and white spots didn’t have
significant difference between populations. Both males and females show
differences in shape wings between populations. We found clear evidences of
sexual dimorphism, nevertheless not geographic differences exist. We are still
supporting G. cubana as a monotypic species.
Keywords: butterfly,
geometric morfometry, wing shape
Recibido: 2013-10-03
Aceptado:2013-11-26
INTRODUCCIÓN
La subfamilia Ithomiinae (Lepidoptera:
Nymphalidae) tiene una distribución exclusivamente neotropical (Brower et
al., 2006), que se extiende desde México hasta el sur de Brasil y Paraguay
(Willmott y Freitas, 2006). Greta Hemming, con alrededor de 30 especies
(Sourakov y Emmel, 1995; Lamas, 2004), es uno de los 50 géneros que se incluyen
en esta subfamilia (Brower et al., 2006; Muriel, 2006). Este género se
asocia a pluvisilvas de montaña, ya que requiere de hábitats sombreados y
bosques conservados (Galluser, 2002; Muriel, 2006). Greta diaphanus Drury,
con una distribución que incluye a Jamaica y la Española (Schwartz, 1982; Smith
et al., 1994; Fontenla, 2003) y G. cubana (Herrich-Schäffer),
especie monotípica endémica de Cuba (Smith et al., 1994), son las dos
únicas especies de esta subfamilia en el Caribe (Alayo y Hernández, 1987;
Willmott y Freitas, 2006).
Los biotopos donde ha evolucionado Greta
cubana están considerados entre los más antiguos y estables de Cuba
(Iturralde-Vinent, 1982, 2004-2005). Además, Greta es una forma antigua
(Brown, 1978) y su distribución vicariante corresponde a eventos geológicos aún
más antiguos que la separación del bloque ¨Este de Cuba – Centro Española¨
(Fontenla y Sánchez, 1989). Sobre la base de lo anterior, es posible suponer
que las poblaciones de los sistemas montañosos del centro y el oriente han
estado aisladas por un lapso prolongado de tiempo.
Fontenla y Sánchez (1989) realizaron
un estudio de variación geográfica y dimorfismo sexual en esta especie con
métodos basados en dimensiones lineales. En esta investigación, los autores
agrupan a los ejemplares en dos grandes poblaciones, una central y una
oriental. En este estudio se demostró la existencia de diferencias geográficas
de G. cubana, expresada en el tamaño promedio menor de los machos y
hembras de la población central y en cierta diferencia del patrón de coloración
de las alas de las hembras.
Galluser (2002) plantea que los
Ithomiinae tienen una alta habilidad para dispersarse y que carecen de un
ámbito hogareño (“home range”) definido. Su movilidad y relativa longevidad
−por encima de los seis meses− permiten un rápido flujo genético entre
poblaciones. Sin embargo, Smith et al. (1994) plantean que G. cubana,
al igual que la mayoría de las especies de Ithomiinae, tiene dificultad para
dispersarse debido a sus hábitos sedentarios y vuelo débil. Saladrigas (2009),
apoyándose en la idea anterior, refiere que Greta cubana está
distribuida en seis localidades en el centro del país, que conforman tres
poblaciones que se encuentran separadas entre sí por varios kilómetros de un
hábitat diferente y, por lo tanto, es difícil que haya un constante intercambio
de genes entre todas las localidades donde esta especie se encuentra. Esta
situación se repite en el oriente del país, donde la especie se distribuye en
nueve localidades agrupadas en cuatro poblaciones, separadas entre sí, como
mínimo, por 50 kilómetros (Saladrigas, 2009). Esta autora encontró evidencias
de variación en el tamaño de los estadios inmaduros, expresada en el ancho de
la cápsula cefálica y el largo del cuerpo de la larva. Estas variables, medidas
en ejemplares del primer estadio larval de G. cubana, en la población de
Gran Piedra son significativamente mayores con respecto a los del mismo estadio
en la población que habita en Aguada de Joaquín, Sierra Maestra.
En relación con el dimorfismo sexual,
en Greta, como en el resto de Ithomiinae, la diferencia más notable
consiste en la presencia de pelos androconiales en los machos (Alayo y
Hernández, 1987). Fontenla y Sánchez (1989) no encontraron diferencias entre
sexos de G. cubana al estudiar las alas anteriores y posteriores y
caracteres cualitativos externos. Algo similar fue descrito en Greta nero (Young,
1972) e Hypoleria ocalea (Vitale y Rodríguez, 2008)donde el dimorfismo
sexual es poco evidente.
Un enfoque relativamente nuevo, la
morfometría geométrica, permite una mejor valoración de las características
morfológicas. Ésta consiste en un conjunto de herramientas que han demostrado
ser muy efectivas pues separan la variación del tamaño de la variación de la
forma. Además, permiten la fácil interpretación de los cambios de forma
(Zelditch et al., 2004).
La morfometría geométrica se ha
utilizado ampliamente en estudios sobre dimorfismo sexual y variación
geográfica en el orden Lepidoptera (e.g. Roggero y Passerin (2005): Scythris
obscurella (Scythrididae); Zahiri et al. (2006): Chilo
suppressalis (Crambidae); Mozaffarian et al. (2007): Ectomyelois
ceratoniae (Pyralidae); Khiaban et al. (2010 a, b): Helicoverpa
armiguera (Noctuidae); Benítez et al. (2011): Synneura
(Geometridae)). Benítez (2013) plantea la importancia de las herramientas de la
morfometría geométrica en el análisis del dimorfismo sexual en el orden
Lepidoptera.
Este trabajo tiene como objetivo comprobar la existencia de
dimorfismo sexual y de diferencias geográficas en Greta cubana, teniendo
en cuenta su distribución disyunta, y
mediante el uso de la morfometría geométrica.
Materiales y
métodos
En el estudio se utilizaron ejemplares
de Greta cubana, depositados en las colecciones entomológicas del Museo
Felipe Poey de la Universidad de La Habana, del Instituto de Ecología y
Sistemática del CITMA, y de la colección personal de Fernando de Zayas. Las
localidades de procedencia de los individuos y la cantidad de ejemplares por
cada sexo se relacionan en la Tabla I. Para todos los análisis se agruparon los
individuos en cuatro de las poblaciones planteadas por Saladrigas (2009): Topes
de Collantes (macizo Guamuhaya, en el centro del país), y Pico Turquino, Loma
del Gato y Gran Piedra (todas en la Sierra Maestra, al sur de la provincia
Santiago de Cuba). En el estudio se utilizaron las alas debido a que las
características de la forma, el tamaño, la pigmentación y la venación, han
desempeñado un papel importante en los estudios taxonómicos y evolutivos del
orden Lepidoptera. Además, los aspectos cuantitativos de la forma del ala son
muchas veces considerados en estudios del patrón de coloración (Brakefield,
1979; Kingsolver y Wiernasz, 1987; Monteiro et al., 1997) y dimorfismo
sexual (Mozaffarian et al., 2007). Varios autores han utilizado las alas
de los insectos en estudios de sistemática y filogenia (Rohlf, 1993; Gumiel et
al., 2003; Klingenberg, 2003) debido a que son estructuras articuladas
sólidas y prácticamente bidimensionales. Por estas razones se han convertido en
poderosos modelos en los estudios de morfometría geométrica (Palinov, 2001). En
el análisis del dimorfismo sexual se incluyeron individuos de G. cubana
de las poblaciones Pico Turquino, Loma del Gato y Gran Piedra. Al carecer de ejemplares
machos de la población de Topes de Collantes, se excluyó de este análisis.
Las alas anteriores y posteriores del
lado derecho de cada individuo fueron digitalizadas con una cámara digital, de
forma tal que el lente y el ala quedaran paralelos entre sí. En estas
fotografías se incluyó una regla, con una precisión de 0,1 cm. La
digitalización de los puntos claves se realizó con el programa TPS Dig versión
2.10 (Rohlf, 2006) y se tomó en cuenta la escala con la que fueron
fotografiados los ejemplares. Se registraron 11 y 9 puntos claves de tipo I en
las alas anteriores y posteriores, respectivamente (Fig. 1).
Figura 1.
Ubicación de los puntos clave de tipo I en las alas derechas de Greta cubana
(Nymphalidae: Ithomiinae). A) Ala anterior: base de la celda discoidal (1);
unión de la base de la segunda nervadura radial, R2,con la celda
discoidal (2); terminación de la cuarta, R4, (3) y quinta, R5,
(4) nervadura radial; terminación de la primera, M1, (5), segunda, M2,
(6) y tercera, M3, (7) nervadura medial; terminación de la primera,
Cu1, (8) y segunda, Cu2, (9) nervadura cubital;
bifurcación de la vena cubital (10) y unión de la tercera nervadura medial con
la primera nervadura cubital (11). B) Ala posterior: terminación de la tercera
nervadura medial, M3, (1); terminación de la primera, Cu1,
(2) y segunda, Cu2, (3) nervadura cubital; terminación de la segunda
nervadura anal, 2-A (4); bifurcación de la vena cubital (5); unión de la
primera nervadura cubital, Cu1, con la celda discoidal (6); unión de
la tercera nervadura medial, M3, con la celda discoidal (7); unión
de primera nervadura medial, M1, con la celda discoidal (8); base de
la celda discoidal (9).
Figure 1.
Landmarks type 1 location in right wings of Greta cubana(Nymphalidae:
Ithomiinae).
A partir de las configuraciones de
puntos claves se calculó el tamaño del centroide –raíz cuadrada de la suma de
las distancias cuadradas desde el centroide a los puntos claves (Zelditch et
al., 2004)– para cada uno. El tamaño del centroide es la medida de tamaño
más comúnmente usada en morfometría geométrica debido a que permite analizar el
tamaño independientemente de la forma (Zelditch et al., 2004).
Las configuraciones mencionadas fueron
alineadas y superpuestas mediante el análisis generalizado de Procrustes por
mínimos cuadrados (Rohlf y Slice, 1990). La configuración consenso fue tomada
como referencia y usada para calcular los componentes uniformes y las
curvaturas parciales (partial warps) utilizando para ello funciones TPS (thin-plate
splines), que describen cómo cada individuo se deforma con respecto a dicha
configuración. Las curvaturas parciales y los componentes uniformes fueron
guardados en una matriz de peso y constituyen las variables de forma. Con las
matrices de configuración se realizó el análisis de curvaturas relativas (relative
warps). Este es un análisis de componentes principales de las curvaturas
parciales proyectadas al espacio tangente que permite visualizar los cambios de
forma e identificar las zonas donde se encuentran las mayores diferencias entre
sexos y entre poblaciones. Tanto los procedimientos para la obtención del
tamaño del centroide y la matriz de peso, así como la realización del análisis
de curvaturas relativas fueron ejecutados con el programa TPS Relw versión 1.46
(Rohlf, 2008). Se realizó un análisis con las manchas de color blanco presentes
en G. cubana, para lo cual se utilizaron las alas anteriores derechas de
los individuos. Para la realización de dicho estudio se capturaron las imágenes
con un fondo negro para que contrastara con las manchas de color blanco (Fig.
2A). Se utilizó el programa Adobe Photoshop versión 8.0.1 para aumentar
el contraste de colores, disminuir el efecto causado por la pérdida de escamas,
cambiar la imagen a escala de grises y recortar el ala derecha anterior de cada
ejemplar. Se obtuvieron dos imágenes: el ala derecha anterior en escala de
grises y con alto contraste (Fig. 2B) y la silueta del ala (Fig. 2C).
Posteriormente, se empleó el programa ImageJ
versión 1.34s para estimar el área de las manchas de color blanco y el área
total del ala anterior. Se nombró M1 a la mancha hialina transversal ubicada
cerca del ápice del ala, y M2 al punto blanco localizado cerca del ángulo anal
del ala (Fig. 2D).
Figura 2.
Secuencia de imágenes resultantes del análisis de las manchas hialinas de las
alas anteriores de Greta cubana (Nympahilidae: Ithomiinae) A) Foto
original con escala, de G. cubana. B) Imagen en escala de grises y con
alto contraste empleada para calcular el área de cada mancha. C) Silueta del
ala anterior empleada para calcular su área total. D) Esquema resultante del
programa ImageJ versión 1.34s. M1: mancha hialina transversal ubicada
cerca del ápice del ala anterior, M2: punto blanco localizado cerca del ángulo
anal del ala anterior.
Figure 2.
Secuence of images resulting from the analysis of hialine spots in forewings of
Greta cubana (Nympahilidae: Ithomiinae) A) Original picture with the
scale, of a G. cubana wing. B) Image in gray scale and high contrast
used for estimate spot area. C) Forewing contour used for calculate total area.
D) Drawing from ImageJ. M1: hialine transversal spot located near the tip of
the forewing, M2: M1: hyaline transversal spot located near forewing apex.
De este análisis se obtuvieron: i) la
razón entre M1 y el área total del ala y ii) la razón entre M2 y el área total
del ala. En la Tabla I se muestra el número de ejemplares utilizados de cada
población para el estudio del patrón de coloración. El área total del ala
anterior fue considerada también como variable para la determinación de
diferencias geográfica y entre sexos.
Tabla I. Número de individuos de cada sexo de Greta
cubana, según la localidad, utilizados en los análisis utilizados en los
análisis realizados. AA: alas anteriores, AP: alas posteriores, M: machos, H:
hembras, M1: área de la mancha hialina transversal ubicada cerca del ápice del
ala anterior, M2: área del punto blanco localizado cerca del ángulo anal del
ala anterior, T: área total del ala anterior.
Table I.
Number of Greta cubana (Nymphalidae: Ithomiinae) individuals,
by sex and locality, used in analysis. AA: forewings, AP: hindwings, M: males,
H: females, M1: hyaline transversal spot located near forewing apex, M2: white
spot located near forewing anal angle, T: total area of forewings.
Para el análisis estadístico se
aplicaron pruebas de normalidad y de homogeneidad de varianza a los datos. Para
comprobar normalidad, se utilizó la prueba de Shapiro-Wilk (p<0,05) y para
la homogeneidad de varianza, se aplicó la prueba de Levene (p<0,05). Como
los grupos de datos no tuvieron iguales varianzas, se utilizaron pruebas no
paramétricas en el estudio.
Se comparó el tamaño del centroide
entre machos y hembras mediante la prueba no paramétrica U de Mann-Whitney
(p<0,05). La misma prueba se aplicó al área total de las alas anteriores
derechas y a cada variable utilizada para el estudio del patrón de coloración.
Con el objetivo de determinar si existen o no diferencias en estas variables
entre las poblaciones se utilizó una prueba no paramétrica de Kruskal–Wallis
(p<0,05).
Un análisis discriminante fue aplicado
a las matrices de peso con el objetivo de separar machos y hembras, así como
poblaciones. Para el análisis estadístico realizado se empleó el programa
Statistica versión 8.0 (StatSoft, 2007).
Resultados
1. Dimorfismo sexual
Al analizar el tamaño de las alas
anteriores, sobre la base del tamaño del centroide, no se encontraron
diferencias significativas entre machos y hembras de las poblaciones Pico
Turquino (U=71,00; p=0,70), Loma del Gato (U=47,00; p=0.50) y Gran Piedra
(U=92,00; p=0,46). Lo mismo sucedió con el tamaño del centroide de las alas
posteriores en estas tres poblaciones: ni en Pico Turquino (U=47,00; p=0,24),
ni en Loma del Gato (U=62,00; p=0,41) ni en Gran Piedra (U=110,00; p=0,67) se
encontraron diferencias significativas entre ambos sexos.
El área de las alas anteriores tampoco
mostró diferencias significativas entre machos y hembras en ninguna de las
poblaciones estudiadas (Fig. 3). En Pico Turquino, el área media de las alas
anteriores de los machos de G. cubana fue 231,60 ± 27,12 mm2
y en las hembras 240,03 ± 23,43 mm2 (U=56,00; p=0,77). En Loma del
Gato, el área de las alas anteriores de los machos fue de 215,67 ± 23,88 mm2,
mientras que para las hembras fue de 229,54 ± 27,24 mm2 (U=27,00;
p=0,25). Los machos de Gran Piedra presentaron un área de 230,59 ± 16,40 mm2,
mientras que en las hembras fue de 225,93 ± 23,70 mm2
(U=65,00; p=0,69).
Figura 3. Área
de las alas anteriores derechas de las hembras y machos de Greta cubana
(Nymphalidae: Ithomiinae). Para las hembras se muestran los valores de una
población central y de tres poblaciones orientales y para los machos de tres
poblaciones orientales. EE: Error Estándar; Int. Conf.: Intervalo de Confianza.
Figura 3. Area of right forewings of Greta cubana (Nymphalidae:
Ithomiinae) females and males. For females are shown values from one
central and three Eastern Cuban populations, and for males only three Eastern
population. EE:
Standar error; Int. Conf.: Confidence interval.
El análisis discriminante de la matriz
de peso reveló diferencias en cuanto a la forma del ala anterior entre machos y
hembras de Pico Turquino (λ Wilk=0,30; p<0,005), Loma del Gato (λ Wilk=0,86; p<0,02) y Gran Piedra (λ Wilk=0,20; p<0,04). El 100 % de los
individuos de Pico Turquino y Loma del Gato fueron clasificados correctamente.
De la población de Gran Piedra fueron reubicados satisfactoriamente el 96,8 %
de los individuos, ya que un macho fue clasificado como hembra. Las rejillas de
deformación de las alas anteriores derechas mostraron que las tres poblaciones
exhiben un patrón de variación similar, que consiste en un ligero alargamiento
de las alas de los machos con respecto a las hembras (Fig. 4).
Figura 4. Posiciones
relativas de las configuraciones consenso de las alas anteriores de machos y
hembras de Greta cubana (Nymphalidae: Ithomiinae) de las poblaciones
orientales, en el espacio de forma definido por las dos primeras curvaturas
relativas. También se muestran las rejillas de deformación de las formas
consenso. H: hembra; M: macho; PT: Pico Turquino; LG: Loma del Gato; GP: Gran
Piedra.
Figure 4.
Relative locations of forewing consensus configurations of Greta cubana (Nymphalidae:
Ithomiinae) males and females of Eastern Cuban populations, in the shape space
defined by the two firsts relative warps. Also are shown the deformation grids
of consensus shapes. H: female; M: male; PT: Pico Turquino; LG: Loma del Gato;
GP: Gran Piedra.
En relación con la forma del ala
posterior, las matrices de peso mostraron diferencias entre machos y hembras de
Pico Turquino (λ Wilk=
0,10; p<0,01), Loma del Gato (λ Wilk= 0,14; p<0,01) y Gran Piedra (λ Wilk= 0,29; p<0,01). De acuerdo a
las distancias de Mahalanobis fueron reubicados correctamente el 100 % de los
ejemplares de Pico Turquino. De los individuos de Loma del Gato y Gran Piedra fueron
clasificados correctamente el 96 % y 97 %, respectivamente, ya que un ejemplar hembra
fue clasificado como macho en cada población. En las rejillas de deformación se
observa que, de forma general, los machos presentan una zona de ensanchamiento
hacia el borde inferior del ala, en la zona descrita por los puntos claves 1, 2
y 3 (Fig. 5). También hay un desplazamiento de los puntos que marcan la base de
las venas M1 y M3, de manera tal que la celda discoidal
en los machos es más alargada que en las hembras.
Figura 5.
Posiciones relativas de las configuraciones consenso de las alas posteriores de
machos y hembras de Greta cubana (Nymphalidae: Ithomiinae) de las
poblaciones orientales, en el espacio de forma definido por las dos primeras
curvaturas relativas. También se muestran las rejillas de deformación de las
formas consenso. H: hembra; M: macho; PT: Pico Turquino; LG: Loma del Gato; GP:
Gran Piedra.
Figure 5.
Relative locations of forewing and hindwing consensus configurations of Greta cubana (Nymphalidae:
Ithomiinae) males and females in Eastern Cuban populations, in the shape space
defined by the two firsts relative warps. Deformation grids are also shown. H:
female; M: male; PT: Pico Turquino; LG: Loma del Gato; GP: Gran Piedra.
La razón entre el área de M1 y el área
total del ala entre machos y hembras mostró diferencias significativas en cada
población analizada, y siempre fue mayor en las hembras que en los machos. En
los machos de Pico Turquino, M1 ocupa el 8,3 ± 1,6 % del ala anterior, mientras
que en las hembras cubre el 13,8 ± 0,6 % (U=1,00, p<0.01). En Loma del Gato,
M1 ocupa el 8,8 ± 0,7 % del ala de los machos, y el 13,5 ± 2,1 % de las hembras
(U=2,00, p< 0,01), mientras que en los machos de Gran Piedra, M1 comprende
el 8,5 ± 0,8 % del ala, y en las hembras, el 13,2 ± 2,0% (U=8,00, p<0,01).
El área que ocupa M2 en relación con
el área total del ala anterior también muestra diferencias entre machos y
hembras en cada población estudiada. En los machos de Pico Turquino es el 0,3 ±
0,1 %, y en las hembras, el 1,0 ± 0,3 % (U=0,00, p<0,01). En Loma del Gato,
M2 también representa el 0,3 ± 0,1 % del ala de los machos, mientras que en las
hembras, ocupa el 0,9 ± 0,5 % (U=2,00, p<0,01). Los machos de Gran Piedra,
tienen una M2 que abarca el 0,3 ± 0,2 % del ala, mientras que en las hembras de
esa población, esta mancha es casi tres veces mayor, y cubre el 0,9 ± 0,3 %
(U=8,00, p< 0,01).
2. Diferencias geográficas
Al comparar el tamaño del centroide
mediante la prueba de Kruskal-Wallis, ésta no mostró diferencias significativas
entre las poblaciones estudiadas. Esto fue observado tanto en las alas
anteriores (H=1,95; p=0,58) y posteriores (H=2,35; p=0,50) de las hembras, como
en las anteriores (H=0,48; p=0,79) y posteriores (H=0,27; p=0,87) de los
machos. Cuando se compara el área de las alas anteriores de las hembras
mediante la prueba de Kruskal-Wallis, ésta reflejó diferencias muy
significativas sólo entre las poblaciones Topes de Collantes y Pico Turquino
(H=10,40; p<0,01), con el menor tamaño en los individuos de la primera
localidad (184,97 ± 32,54 mm2) (Fig. 3). Los machos tampoco exhiben
una diferenciación entre las poblaciones orientales en cuanto al tamaño, de
acuerdo con el área de las alas anteriores (H=2,99; p=0,22) (Fig. 3).
El análisis discriminante realizado a
partir de la matriz de peso de las alas anteriores de las hembras discriminó
entre las poblaciones (λ Wilk=0,81;
p<0,0008). De acuerdo a la matriz de clasificación el 80 % de los ejemplares
(4 hembras) de Topes de Collantes fueron clasificadas correctamente y una de
las hembras de esta población fue ubicada dentro del grupo de Gran Piedra. La
clasificación de las hembras de Pico Turquino se realizó con éxito para el 91,7
% de ellas (11), con una sola clasificada dentro del grupo de Topes de Collantes.
De las hembras de Gran Piedra fueron clasificadas correctamente el 90 % (18
individuos), y una de ellas fue ubicada incorrectamente en el grupo de Pico
Turquino y otra en el de Loma del Gato. La población con menor porciento de
éxito fue Loma del Gato con el 69,2 % (9 hembras) de los ejemplares ubicados
correctamente; las restantes cuatro hembras fueron clasificadas dentro del
grupo de Gran Piedra. Aunque la ordenación de curvaturas relativas (Fig. 6)
separa a Pico Turquino de las restantes poblaciones, en las rejillas de
deformación de las alas anteriores de las hembras (Fig. 6) no se observan
diferencias notables en cuanto a la forma.
Figura 6.
Posiciones relativas de las configuraciones consenso de las alas anteriores de
las hembras de Greta cubana (Nymphalidae: Ithomiinae) de las poblaciones
estudiadas, en el espacio de forma definido por las dos primeras curvaturas
relativas. También se muestran las rejillas de deformación de las formas
consenso. TC: Topes de Collantes; PT: Pico Turquino; LG: Loma del Gato; GP:
Gran Piedra.
Figure 6.
Relative locations of forewing consensus configurations of Greta cubana (Nymphalidae:
Ithomiinae) females of all studied populations, in the shape space defined by
the two firsts relative warps. Deformation grids are also shown. TC: Topes de Collantes; PT: Pico
Turquino; LG: Loma del Gato; GP: Gran Piedra.
Entre las alas anteriores de los
machos de las tres poblaciones orientales estudiadas, no se observaron
diferencias según mostró el análisis discriminante (λ Wilk= 0,17; p<0,15). La matriz de
clasificación muestra que el 92,3 % (12 machos) de los individuos fueron
correctamente clasificados y el ejemplar
restante fue ubicado en el grupo de Gran Piedra. En Loma del Gato fueron
clasificados con éxito el 92,9 % (13 machos) de los ejemplares y solo un
individuo fue incorrectamente ubicado en el grupo de Pico Turquino. Por su
parte, el 90,9 % (10 machos) de los individuos de Gran Piedra fueron
clasificados exitosamente y un ejemplar fue ubicado en la población de Pico
Turquino.
El análisis discriminante de las alas
derechas posteriores de las hembras discriminó entre las poblaciones (λ Wilk=0,16; p<0,004). El 100 % de
las hembras de Topes de Collantes fueron ubicadas correctamente. De acuerdo a
la matriz de clasificación el análisis no pudo discernir correctamente ente las
poblaciones orientales. El 91,7 % (11 hembras) fueron clasificadas con éxito en
la población de Pico Turquino, mientras que la hembra restante fue ubicada en
el grupo de Gran Piedra. De esta última población, el 86,4 % (19 hembras) de
los ejemplares fueron clasificados correctamente, mientas que dos fueron
ubicadas en el grupo de Loma del Gato y otra en el de Pico Turquino. El
porciento más bajo de todos es el de Loma del Gato, 45,5 % (5 hembras) de los
ejemplares fueron ubicados con éxito, 4 hembras fueron clasificadas
incorrectamente dentro del grupo de Gran Piedra y dos en el de Pico Turquino.
Las rejillas de deformación de las alas posteriores de las hembras (Fig.7) de
la población de Topes de Collantes muestra una zona de contracción entre las
terminaciones de las venas Cu2 y 2-A, con respecto a las poblaciones
orientales entre las que no se observan diferencias notables. La ordenación de
las curvaturas relativas (Fig. 7) también separa claramente a la población
central de las restantes. Aunque el análisis discriminante de las alas
posteriores de los machos discriminó entre las poblaciones orientales (λ Wilk=0,10; p<0,005), solo en la
población de Gran Piedra los 11 machos fueron clasificados correctamente. De la
población de Loma del Gato fueron ubicados correctamente el 92,9 % (13 machos)
de los individuos y el ejemplar restante fue clasificado dentro del grupo de
Pico Turquino. Esta última población fue la de menor porciento de clasificación
exitosa, 81,8 % (9 machos), 2 machos fueron incorrectamente clasificados, uno
en Loma del Gato y otro en Gran Piedra. En cuanto al análisis de las manchas
hialinas de las alas anteriores, la proporción entre M1 y el área total del ala
anterior derecha no muestra diferencias significativas entre las hembras de las
poblaciones estudiadas (H=3,33; p=0,34). La razón entre M2 y el área total del
ala anterior derecha tampoco mostró diferencias estadísticas entre las
poblaciones luego del análisis mediante una prueba de Kruskal-Wallis (H=6,98;
p=0,07). En Topes de Collantes M1 ocupó el 13,0 ± 0,7 % y M2, el 0,6 ± 0,2 %. La
proporción entre M1 y el área total del ala anterior de los machos no evidenció
diferencia alguna entre las poblaciones orientales (H=3,53; p=0,17). Lo mismo
sucede con la razón entre M2 y el área total del ala (H=0,25; p=0,88).
Figura 7.
Posiciones relativas de las configuraciones consenso de las alas posteriores de
las hembras de Greta cubana (Nymphalidae: Ithomiinae) de las poblaciones
estudiadas, en el espacio de forma definido por las dos primeras curvaturas
relativas. También se muestran las rejillas de deformación de las formas
consenso. TC: Topes de Collantes; PT: Pico Turquino; LG: Loma del Gato; GP:
Gran Piedra.
Figure 7.
Relative locations of hindwing consensus configurations of Greta cubana (Nymphalidae:
Ithomiinae) females of all studied populations, in the shape space defined by
the two firsts relative warps. Deformation grids are shown. TC: Topes de Collantes; PT: Pico
Turquino; LG: Loma del Gato; GP: Gran Piedra.
Discusión
Dimorfismo sexual
Entre los machos y hembras de Greta
cubana no se encontraron diferencias significativas en relación con el
tamaño de las alas, aunque el tamaño es la diferencia sexual más conspicua en
la mayoría de los animales (Gannon y Rácz, 2006). En los insectos, la hembra
comúnmente es más grande que el macho y esto está relacionado con ventajas
adaptativas tales como una mayor fecundidad y un mejor cuidado parental
(Benítez, 2013). Se ha descrito que en los insectos, cuando el macho es de
mayor o igual tamaño que la hembra, por lo general posee una menor masa
relativa (e.g. Cepeda et al., 1996). Por esta razón, serían necesarios
estudios complementarios dirigidos a la determinación de diferencias en el peso
o el estudio mediante la morfometría geométrica de otras estructuras, tales
como las antenas, las patas, o el abdomen. Mediante el uso de las variables de
forma pura, en este trabajo se encontraron diferencias significativas entre
machos y hembras en relación con la forma de las alas, aunque Fontenla y
Sánchez (1989) habían registrado que no existe dimorfismo sexual
estadísticamente significativo en G. cubana al analizar las alas y el
cuerpo mediante morfometría tradicional. Existe un número creciente de estudios
con métodos de mofometría geométrica que han encontrado diferencias
significativas de forma y tamaño en diferentes objetos de estudio en los cuales
los métodos basados en dimensiones lineales no han sido efectivos (e.g. Adams y
Funk, 1997: Neochlamisus bebbianae
(Coleoptera); Monteiro y Abe, 1999: escápula de mamíferos;
Monteiro-Filho et al., 2002: Sotalia fluviatilis (Cetacea); Reis et al., 2002:
Thrichomys apereoides
(Rodentia); Benítez et al., 2010, 2011: Ceroglossus chilensis (Coleoptera)). Las diferencias de la
forma de las alas entre machos y hembras en el orden Lepidoptera están
involucradas con la dispersión, la migración y la selección sexual; en los
machos las características del ala están relacionadas con el vuelo nupcial,
territorialidad y selección sexual, y en hembras, principalmente con una
conducta de vuelo característica en la búsqueda de plantas hospederas (Breuker et
al., 2007; Dockx, 2007; Johansson et al., 2009; Benítez et al.,
2011). Por tanto, la selección natural podría actuar de manera tal que se
optimice la forma de las alas en cada sexo en función de las características
del vuelo (DeVries et al. 2010).
En el orden Lepidoptera es frecuente
observar dimorfismo sexual en cuanto al patrón de coloración (Mozaffarian et
al., 2007). El estudio del área de las manchas de las alas delanteras
también evidenció la existencia de diferencias entre sexos. Así, las manchas
blancas de las hembras de G. cubana son de mayor tamaño que las que se
presentan en los machos. Este carácter puede ser utilizado por los machos y
hembras de G. cubana en el reconocimiento interespecífico, sobre todo si
se tiene en cuenta que esta especie vuela en hábitats con poca iluminación
(dentro de los bosques de montaña), en donde el color blanco resalta más que el
resto de la coloración del cuerpo del animal, incluidas las alas.
Variación geográfica
En relación a la variación geográfica,
Fontenla y Sánchez (1989) encontraron que los ejemplares de la región central,
como promedio, son de menor tamaño, aunque estadísticamente sólo resultó
significativa la longitud de las alas anteriores. La longitud del ala es una
medida linear, no independiente de la forma del ala. Quizás por esta razón, en
este trabajo las diferencias del tamaño del centroide entre la población
central y las poblaciones orientales no resultaron estadísticamente
significativas. Sin embargo, cuando se compararon las áreas de las alas
anteriores de las hembras (variable no independiente de la forma) se hallaron
diferencias significativas entre los especímenes de Topes de Collantes y los de
Pico Turquino. Además del criterio de independencia de la forma, se debe tener
en cuenta que los puntos claves escogidos no cubren la totalidad del ala
anterior. Esto se debió a que no fue posible distinguir en las imágenes el
patrón de venación que describe el margen anterior del ala.
Las hembras de Topes de Collantes
exhiben los menores valores tanto para el tamaño del centroide de las alas
anteriores y posteriores, como para el área de las alas anteriores. En
contraposición a esto, las poblaciones orientales presentan valores mayores,
aunque no es posible determinar la presencia de un gradiente. Quizás la marcada
diferencia en la cantidad de ejemplares analizados de cada población y de cada
sexo, bastante pequeño en algunos casos, pudo enmascarar diferencias mayores
que necesitarían análisis posteriores.
El hecho de que Topes de Collantes
tiene una altitud entre 700 y 850 msnm, con cimas de hasta 931 msnm (Pico
Potrerillo) (CNNG, 2000), mientras que la altitud máxima de Pico Turquino es
1974 msnm (CNNG, 2000) podría ser una de las razones que explique las
diferencias en el valor del área total del ala anterior entre las poblaciones
central y oriental. Schwartz y Hedges (1991) observaron ejemplares de Greta
cubana en el Turquino por encima de los 1647 msnm, y la registraron como
muy común en la cima. Estos mismos autores también la detectaron en Pico Cuba
entre los 1647 msnm y 1769 msnm. Esta especie también ha sido colectada en el
camino de Loma Cardero a Pico Turquino por encima de los 1200 msnm. La altitud,
combinada con la humedad, puede influir en el tamaño de los individuos,
fenómeno observado en la especie Parides gundlachianus (Alayo y
Hernández, 1987), la cual presenta mayor tamaño a mayor altitud. Bitner-Mathé et
al. (1995) observaron el mismo patrón altitudinal en Drosophila
mediopunctata (Diptera:
Drosophilidae). Tal vez por esta razón no exista diferencia
significativa entre la población central y el resto de las poblaciones
orientales estudiadas, las cuales tienen una altura similar. La altitud máxima
de Gran Piedra es de 1226 msnm (CNNG, 2000) y la de Loma El Gato se encuentra
cerca de los 1020 msnm (CNNG, 2000), en donde ha sido colectada por encima de
los 790 msnm. Estos hábitats se ubican en altitudes intermedias entre Topes de
Collantes y Pico Turquino. La temperatura es una variable también relacionada
con el tamaño. En Drosophila las alas tienen gran plasticidad,
especialmente de acuerdo con el aumento de la temperatura. Las normas de
reacción del tamaño han sido descritas en varias especies (David et al.,
1994; Moreteau et al., 1998; Morin et al., 1999; Debat et al.,
2003). El efecto es una disminución del tamaño con el aumento de la temperatura
y la talla máxima se alcanza a temperaturas más bajas. Jaramillo et al.
(2002) registran que el tamaño de Rhodnius pallescens (Hemiptera) varía con la
temperatura; a temperaturas más bajas los individuos son de mayor tamaño, y
viceversa. En Topes de Collantes la temperatura promedio es de 21ºC
(http://www.hicuba.com/geografia.htm, consultado en junio de 2010), mientras
que en Pico Turquino puede llegar a ser de 160C en la cima (http://www.cuba-santiagodecuba.net/sp/clima.asp,
consultado en junio de 2010), lo que podría explicar la diferencia de tamaño.
Es muy probable que una mayor superficie alar permita aprovechar mejor la
radiación solar, lo que a su vez posibilitaría lograr un adecuado calentamiento
corporal (Blackburn et al., 1999). El análisis discriminante realizado
en esta investigación discriminó entre las poblaciones estudiadas, tanto en los
machos como en las hembras, en cuanto a la forma de las alas. El fenotipo de
cada individuo es el resultado de la interacción entre su genotipo y el
ambiente, relacionado con diferentes condiciones geográficas, altitudinales y
climatológicas (Khiaban et al., 2010a). En Helicoverpa armiguera
(Lepidoptera: Noctuoidea) se han relacionado las diferencias en las formas de
las alas entre poblaciones con la variación en cuanto a hábitat, altitudes y
condiciones ambientales, tales como la temperatura (Khiaban et al., 2010
a, b). Khaghaninia et al. (2011) encontraron una relación directa entre
la variación de la forma alar de Cyndia pomonella (Lepidoptera:
Tortricidae) y la velocidad del viento en poblaciones diferentes. Aunque Greta
cubana ha evolucionado en hábitats con varias características similares,
las condiciones de temperatura, humedad y altura varían entre ellos. Este
estudio demuestra la existencia de diferencias geográficas en Greta cubana entre
Topes de Collantes y Pico Turquino. Estas se reflejan en el valor del área de
las alas, lo que quizás se deba a las diferencias en la altitud y la
temperatura, y no al aislamiento geográfico como sugieren Fontenla y Sánchez
(1989). Si lo planteado por estos autores fuera cierto, entonces las
poblaciones más alejadas (Topes de Collantes y Gran Piedra) hubieran presentado
diferencias estadísticas, lo cual no fue el caso. En concordancia con Fontenla
y Sánchez (1989) se considera a G. cubana una especie monotípica. Mayr
(1982) y Phillips (1982) plantean que la variación geográfica no indica,
necesariamente, un fenómeno de especiación, a no ser que esta variación sea
bien marcada y claramente adaptativa. El estudio de la genitalia masculina y
femenina, los apéndices cefálicos (antenas y palpos), las patas anteriores y
los estadios inmaduros (larva y pupa), combinando métodos de morfometría
geométrica y tradicional, podrían reforzar los resultados obtenidos en este
trabajo.
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