Dailys García1 y Marlen Acosta2

 1 Museo Antropológico Montané,

 2 Facultad de Biología

 

 Resultados de una experiencia docente universitaria

“Lo primero que hay que hacer es renovar el pacto natural entre Tierra y Humanidad.”(…)”Debemos ser más cooperativos que competitivos, tener más cuidado que voluntad  de someter, y reconocer y respetar el valor intrínseco  de cada ser.”

Leonardo Boff

 

“…los valores no pueden ser “enseñados”, debe “descubrirlos” cada uno por su propia cuenta. La tarea de los educadores debe consistir en adentrar a niños y jóvenes en el área de irradiación de valores. El resto lo hace el valor mismo con su poder de atracción. Los valores no arrastran; atraen; se imponen porque son imponentes, no porque tengan voluntad de dominio.”

Alfonso López Quintás

 

Como área específica del conocimiento científico, la ecología humana es relativamente joven. Desde principios del siglo XX, el término ecología humana ha venido empleándose con acepciones parciales muy distintas, según la formación de quien aborde el estudio de la relación entre la sociedad y el ambiente. Con la aparición de la Sociedad de Ecología, en los Estados Unidos de América, la Comisión de Ecología Humana, de la Unión Internacional de Ciencias Antropológicas y Etnológicas y el Programa de la Dimensión Humana del Cambio Global, impulsado por la Federación Internacional de Institutos de Estudios Avanzados, las concepciones disciplinarias y reduccionistas comenzaron a ser desplazadas o a integrarse en un concepto general más amplio, en el que la ecología humana es un campo de convergencia interdisciplinaria. En general, la disciplina contiene las perspectivas ecológicas y evolutivas, e incluye el estudio del impacto humano sobre el entorno, la nutrición, los desastres ecológicos y la demografía. Aunque la ecología humana posee un gran alcance, existe un elemento básico en su ejercicio, docente e investigativo, que es la comprensión del modo en que los seres humanos responden a su entorno, ya sea desde el punto de vista genético, fisiológico, de conducta o de cultura.

Como especialidad comenzó a desarrollarse en la década de los sesentas en las Universidades del Oeste de Estados Unidos y un poco más tarde en el Oeste de Europa. En Londres, en el año 1968, se fundó el Consejo Mancomunado de Ecología Humana, que a partir de ese momento organizó numerosas conferencias entre las que se destacó en 1972 el Simposio Educación de Ecólogos Humanos, como resultado del cual se inauguró a partir de 1975 un curso de cuatro años en la especialidad en el Politécnico de Huddersfield (West Yorkshire, England).

En los primeros cinco años de la década del 70 se fundaron otras instituciones como el Centro Europeo de Ecología Humana de Geneva que organizaba un programa de estudios multidisciplinarios y otorgaba un Certificado Internacional de Especialización en Ecología Humana. Así mismo, en la Universidad Técnica de Viena se creó un grupo de trabajo que organizaba reuniones internacionales desde 1975.

Actualmente la Ecología Humana forma parte de los currículos optativos y obligatorios de las licenciaturas en Biología y otras especialidades en universidades europeas y americanas. Son internacionalmente referenciados además los postgrados (Maestrías y Diplomados en Ecología Humana) de las Universidades de Cádiz y Barcelona, en España y del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados de la Universidad de Mérida, en México y así como de varias Universidades brasileñas.

De acuerdo con el antropólogo francés Georges Olivier:  la Ecología Humana puede verse desde dos ángulos: A corto plazo y a largo plazo. A corto plazo, se ocupa de las condiciones de vida del ser humano. La salud, los daños de la contaminación, el estrés y está estrechamente relacionada con la Demografía, la Fisiología, la Sociología y la Medicina. A largo plazo, se apoya en fundamentos genéticos, se refiere a peculiaridades morfológicas o fisiológicas hereditarias en cuyo determinismo interviene el medio ambiente bajo todas sus formas.

A partir de estos antecedentes, en el presente curso, durante el primer semestre y por primera vez en la facultad de Biología de la Universidad de La Habana, se impartió “Ecología humana” como asignatura optativa a estudiantes de 4to año de la carrera de Biología. En esta primera oportunidad matricularon 23 estudiantes que recibieron conferencias sobre los elementos teóricos de la especialidad y llevaron a cabo la actividad práctica en diferentes municipios de La Habana. El contenido de la asignatura se distribuyó en cuatro temas, que en general respondieron al estudio del estado biológico de las poblaciones humanas, las características del crecimiento y desarrollo humano, y el comportamiento y las condiciones de salud, fisiológicas y morfológicas de grupos de individuos, como resultado de la interacción entre los sistemas socio-culturales y el resto de la naturaleza.

El primero de los temas, “Introducción a la Ecología Humana: Métodos de investigación en Ecología Humana. Herramientas para el análisis de datos de campo”, sentó las bases teóricas del curso, en primer lugar aportó un recorrido histórico por la especialidad, su concepción como rama de la Antropología (también conocida como Antropología Ecológica) y en especial su necesidad de desarrollo, docente e investigativo, en las sociedades actuales. La motivación por el componente práctico de la asignatura se basó desde los primeros encuentros en las carencias de investigaciones desde esta perspectiva en nuestra sociedad y su necesidad en función de los cambios socioeconómicos ocurridos, como vía para identificar, diseñar e implementar alternativas que mejoren las condiciones de vida.

Como parte del segundo tema: “Investigación Antropológica aplicada a la Ecología Humana” se realizó el análisis crítico de varias investigaciones que aportaron el estado del arte requerido para la parte práctica de la asignatura. Además se analizaron los tres paradigmas de acción de la Selección Natural en la especie humana: la pigmentación de la piel, la tolerancia a la lactosa y la relación entre la anemia falciforme y la malaria. 

El tercer tema: “Distribución de las enfermedades en las poblaciones humanas. Salud de las poblaciones humanas” aportó los elementos necesarios para comprender las consecuencias para la salud derivadas de la exposición a factores de riesgo presentes en el ambiente físico y social. En este tema se analizó la distribución espacial de algunas enfermedades según los determinantes de la salud con especial énfasis en la incidencia y prevalencia de enfermedades crónicas no transmisibles en relación con la alimentación, los riesgos asociados y la seguridad alimentaria.

Como parte de este tema y para ediciones posteriores del curso se valoró incluir en el mismo el análisis de aspectos relacionados con la contaminación atmosférica y sus riesgos, en especial el tema de la contaminación de las aguas y sus efectos sobre la salud humana.

El 4to tema, esencialmente práctico y que transversalizó el resto de los temas: “Estudio ecológico de poblaciones urbanas. Análisis comparativo entre distintas poblaciones humanas” constituyó con el aporte progresivo de la teoría impartida la actividad práctica y la evaluación sistemática y final de la asignatura.

Como actividad final se realizó la discusión argumentada de los informes de trabajo en los cuales se realizaron comparaciones entre barrios con diferentes condiciones socio-ambientales. Con las herramientas y conceptos aportados por la asignatura y teniendo en cuenta los resultados obtenidos en el trabajo de campo, los estudiantes fueron capaces de realizar análisis y hacer inferencias en relación con los estilos de vida, los hábitos alimentarios, el estado de salud y las condiciones habitacionales de una manera integral y comparada.

La calidad del debate y el análisis crítico, tanto de los resultados obtenidos en el trabajo práctico como de diversos temas expuestos en las conferencias, puso de manifiesto que la asignatura aportó en el desarrollo de importantes competencias en los y las estudiantes. En términos generales se desarrolló la capacidad de pensar de forma crítica y la habilidad de comunicarse de forma efectiva. En particular, relacionadas con la especialidad, se desarrollaron competencias metodológicas propias del trabajo de campo antropológico y con contenido interdisciplinario, así como formación de valores relacionados con la sensibilización para identificar problemas de la relación entre la sociedad y el ambiente y el respeto a la diversidad biológica y cultural.

 

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