Dialvys Rodríguez Hernández,

 Instituto Cubano de Antropología, CITMA

 

 De Sao Paulo a Guanahacabibes

 

“Estamos alterando radicalmente los ecosistemas, por lo cual legaremos a nuestros descendientes un planeta muy distinto del que heredamos de nuestros predecesores. De nosotros depende el alcance de las transformaciones que impondremos a la Tierra. ¿Contribuirá una acción dada a satisfacer las necesidades de la generación presente, sin poner en riesgo las posibilidades de supervivencia de las generaciones futuras?”

UNICEF-PNUMA

 

“El potencial adaptativo de la especie humana, basado en la plasticidad biológica y, fundamentalmente, en la cultura le ha permitido que logre amoldarse a ambientes novedosos en tiempos relativamente acotados (…) Las respuestas adaptativas reflejan presiones ambientales presentes y pasadas.”

Livia Kozameh

 

 Desde que surgió mi interés por la biología, los animales, las plantas, y la naturaleza en general, durante la adolescencia, este estuvo ligado a la Península de Guanahacabibes, gracias a algunas expediciones en las que tuve la oportunidad de participar. La naturaleza paradisíaca de aquel lugar me permitió disfrutar de todos sus encantos, pero también conocer desde esa época las difíciles condiciones en que se encontraban las personas que allí vivían, teniendo que convivir a diario con el calor, la escasez de agua, y la plaga de mosquitos y jejenes, entre otras, que para el visitante maravillado constituían solo malestares temporales.

Varios años más tarde, al encontrarme trabajando en el Departamento de Arqueología del Centro de Investigaciones y Servicios Ambientales Ecovida, de la Delegación Territorial del CITMA de Pinar del Río, se dio la oportunidad de ejecutar el proyecto “Atlas etnoecológico de la Reserva de la Biosfera Península de Guanahacabibes”, con la Oficina para el Desarrollo Integral de Guanahacabibes, el cual incluía la caracterización etnográfica de la población residente, tarea que con mucho agrado tuve la posibilidad de realizar, y que devino posteriormente en investigación de tesis de maestría.

El documento, titulado “Ecología humana en la Reserva de la Biosfera Península de Guanahacabibes. Estudio transversal de tres comunidades”, el cual fue satisfactoriamente tutorado por el Dr. Antonio Martínez Fuentes, constituye el primer estudio de caso de esta especialidad en Cuba, así como de comunidades localizadas en las áreas protegidas del país.

Los datos fueron obtenidos durante los años 2001 y 2002, período de duración del proyecto, aunque es menester apuntar que en los últimos 10 años, después de realizado el estudio, la zona ha sido azotada fuertemente por huracanes que la han impactado negativamente; y también ha habido un número de obras sociales que han influido en la mejora de las condiciones infraestructurales de estas comunidades, gracias a los esfuerzos realizados por las autoridades estatales competentes y la ejecución de proyectos de desarrollo comunitario.

No obstante, creemos oportuno presentar un resumen de los resultados obtenidos que reflejan el estado de las mismas en un momento dado, y la vulnerabilidad ecológica y social que puede sufrir un área, incluso cuando lleva implícito un Plan de Desarrollo Integral.

El trabajo de investigación fue realizado en las comunidades El Vallecito, El Valle San Juan y la Bajada (clasificadas oficialmente como asentamientos humanos rurales, y a su vez los más occidentales del país) ubicadas en la Reserva de la Biosfera Península de Guanahacabibes. Debido a las características ecológicas especiales de ésta región, sumadas al largo período de aislamiento a que estuvo sometida antes del triunfo revolucionario cubano, se persiguió evaluar la interacción entre los recursos naturales bióticos y abióticos del entorno ecológico de esta región, con las características biológicas y socioculturales de la población, y que han sido heredadas a través de generaciones de habitación en la misma.

Se siguió la metodología de la encuesta, la entrevista y la observación participante para la obtención de datos. Se estudiaron 379 personas (de un total de 610 habitantes), 189 mujeres y 198 varones en el rango de edad de 0 a más de 80 años, aunque el 66,5 % tenía menos de 40 años. Se realizó la evaluación de las condiciones de vida de esta población, teniendo en cuenta las características de los asentamientos y del fondo habitacional, el nivel educacional, y  la ocupación laboral. Se utilizó el método genealógico para el análisis de los vínculos familiares, relaciones de pareja, endogamia, consanguinidad y la distribución y frecuencia de aparición de los apellidos.

Se obtuvo además la información sobre las comidas diarias y los tipos de alimentos consumidos mediante encuestas de frecuencia de consumo semanal. La evaluación del estado nutricional se efectuó a partir de la medición del peso corporal, la estatura y los pliegues adiposos de cada individuo.

La vegetación de la Península es uno de los recursos naturales que más importancia reviste para los habitantes de la zona, pues ha sido el más explotado en todos los tiempos por la riqueza de especies que presenta y el aporte económico de los productos que se pueden obtener de las mismas. El mayor uso que se le da a las plantas es el medicinal, seguido por el maderable, ornamental, melífera, esotérica y alimenticia tanto para el ser humano como para los animales. A su vez las especies que conforman la fauna autóctona del lugar han sido utilizadas fundamentalmente para la alimentación -estando más representadas las que se obtienen del mar, pero también han sido empleados con fines medicinales.

En  general el fondo habitacional presentaba condiciones adecuadas, aunque variables en dependencia del lugar de asentamiento, pero con prevalencia de malas condiciones interiores de la mayoría de las viviendas. El nivel educacional es bajo, sobre todo en las mujeres debido a que tenían que cumplir las funciones de esposas y madres, lo que la mayoría de las veces las limitaba para continuar sus estudios. Se apreció una  alta tasa de desocupación y muy pocas opciones de empleo, correspondiendo la generalidad de las capacidades otorgadas a plazas de obreros o personal de servicios, siendo estas mayormente para el sexo masculino.

Se detectó, mediante el método genealógico, una alta tasa de endogamia, con tendencia a la exogamia en las generaciones recientes –debido a la creciente comunicación con otras regiones en función de los planes de desarrollo de la Península–, relacionada a su vez con una mayor inmigración masculina, así como presencia de matrimonios consanguíneos.

En cuanto a la alimentación, la misma está limitada en esta región por cuatro factores fundamentales: la baja disponibilidad de los productos, el difícil acceso que tienen a los mismos, la limitada posibilidad de cosecharlos – por las características del terreno –, así como la insuficiente posibilidad de comprarlos. Por tal motivo esta zona recibe los beneficios del Plan Turquino –Manatí, por constituir una zona de difícil acceso, recibiendo un suministro adicional y diferenciado de productos alimenticios. No obstante a esto, las encuestas aplicadas arrojaron que esta población tiene una ingesta inadecuada de alimentos, en cuanto a su frecuencia de consumo, y una alimentación poco variada, estando conformada básicamente por cereales, leguminosas y viandas, siendo los menos representados los huevos, dulces y lácteos, aunque este último grupo está garantizado para los niños.

La evaluación del estado nutricional resultó normal para los niños y en el caso de los adultos la curva se encontró desplazada hacia los valores inferiores. Las mujeres estaban mucho más afectadas que los hombres, lo cual muestra que han estado sometidas a un estrés nutricional debido a que de forma culturalmente aprendida priorizaban la alimentación de sus hijos y esposos, por lo que quedaban en desventaja en cuanto a los requerimientos dietéticos.

Como resultado más importante de esta investigación, se concluye que la situación actual de estos individuos, luego de crear mecanismos adaptativos de supervivencia en este medio a lo largo de generaciones de permanencia en esta región, no resulta ventajosa ante las condiciones actuales de desarrollo de la Península. Las nuevas ofertas de trabajo surgidas, la mayoría relacionadas con el turismo, requieren un nivel de especialización que no poseen la mayoría de las personas que allí viven, preparadas física e intelectualmente para labores de explotación, mantenimiento y conservación de los recursos naturales que ofrece el medio circundante.

Por otra parte, la inmigración temporal de hombres, por razones de trabajo, ha sido motivo de trastornos familiares debido al incremento de las relaciones temporales que resultan a menudo en madres solteras, con la consecuente vulnerabilidad que resulta de esta condición. A esto se suma una dieta insuficiente para propiciar un estado nutricional y de salud adecuados, lo que resulta en un número importante de individuos, mayormente mujeres, que se encuentran en los rangos de baja talla, bajo peso, delgado y malnutrición.

En la actualidad constituye un peligro la extracción incontrolada de la fauna y la flora de este espacio, efectuada además por personal ajeno a la región, realizada con fines de lucro y no netamente subsistenciales como venía ocurriendo desde hace miles de años. 

Estas son las razones por las que, según las condiciones en que se encontraban estas tres comunidades durante la investigación, la interacción entre sus habitantes y el ambiente natural en que estas se desenvuelven, es desfavorable en ambos sentidos, pues el entorno está siendo afectado, al no ser explotado de forma controlada y sostenible, y la población no está preparada para enfrentar los planes de desarrollo de la península, así como que tampoco existe un adecuado balance entre los alimentos que ingieren y el gasto energético que conllevan las actividades que realizan en su devenir diario.

Se necesita una mayor imbricación de la población autóctona con los planes de desarrollo local, en función de hacer sostenibles los mismos desde la participación ciudadana en el cuidado y protección de su propio entorno, así como en la mejora de la calidad de vida de las comunidades al ser y sentirse partícipes de los beneficios de la localidad.

 

Consideraciones finales

La Ecología humana, en su esencia conceptual, tiene un escaso desarrollo en Cuba a pesar de ser evidente su importancia  para la sociedad contemporánea debido a que nos  permite conocer la historia y el estado actual de la relación entre sociedad y ambiente y sus efectos sobre el ambiente y las poblaciones humanas;  identificar, diseñar y probar modelos de manejo y conservación de los recursos, para lograr su uso diversificado y a largo plazo e identificar, diseñar y probar alternativas para mejorar las condiciones de vida de las poblaciones humanas. Por lo tanto la Ecología humana debe ser el núcleo fundamental de la enunciación del ambiente creado por el ser humano desde su orientación natural-social-cultural

 

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 - ISSN: 2307-695X. RNPS: 2362  Contacto para dudas y sugerencias-