ARTÍCULO DE REVISIÓN
Aplicación de enzimas en biocatálisis. Perspectivas de la utilización de nanoarreglos como biocatalizadores
Application of
enzymes on biocatalysis. Perspectives of the
use of nanoarrays as biocatalysts
Alberto del
Monte-Martínez,1* Bessy
V. Cutiño-Avila,1 Jorge O. González-Bacerio,1 Darío González-Abradelo,2
Viviana Figueroa Espí3 y Roberto
Cao-Vázquez2
1Laboratorio de Tecnología
Enzimática, Centro de Estudio de Proteínas, Facultad de Biología, Universidad
de la Habana, Cuba.
2Laboratorio
de Bioinorgánica, Facultad de Química, Universidad de
la Habana, Cuba.
3Laboratorio
de nanobiotecnología y liberación de Biomoléculas, Instituto de Ciencia y Tecnología de Materiales
(IMRE), Universidad de la Habana, Cuba.
*Autores
para correspondencia: adelmonte@fbio.uh.cu
RECIBIDO: 1/2013
ACEPTADO: 6/2013
INTRODUCCIÓN
Muchas reacciones químicas pueden ocurrir
espontáneamente y a una velocidad apreciable sin necesidad de catalizadores,
mientras que otras deben ser catalizadas para que se produzcan a una velocidad
elevada. Los catalizadores son moléculas que reducen la magnitud de la barrera
energética que debe ser superada para que una sustancia pueda convertirse
químicamente en otra (energía de activación). Termodinámicamente, la magnitud
de esta barrera de energía se puede expresar convenientemente en términos de
energía libre. En realidad, los catalizadores hacen transcurrir la reacción por
un mecanismo distinto al de la reacción no catalizada, de manera que el nuevo
complejo de transición, en presencia del catalizador, muestra una energía de
activación menor que el complejo de transición de la reacción original. El catalizador
no se consume o altera durante la reacción; en principio, puede utilizarse para
convertir el sustrato en producto de manera indefinida. En la práctica, este
comportamiento está limitado por la estabilidad del catalizador, es decir, su
capacidad de retener su estructura activa a través del tiempo en las
condiciones de reacción.
Las enzimas son catalizadores biológicos que
han sido estudiados extensivamente por más de cien años y desempeñan un papel
fundamental en la mayoría de los procesos bioquímicos. Estas moléculas han sido
seleccionadas evolutivamente para realizar sus funciones en condiciones
fisiológicas; sin embargo, es posible aprovechar sus propiedades como
catalizadores de manera artificial. La aplicación de las enzimas en procesos industriales
abarca una serie de aspectos y áreas, tales como la Química Verde, la
Biotecnología Blanca y la Química Sustentable, así como la discusión sobre los
recursos renovables y los recursos fósiles. Estas áreas pueden solaparse en
mayor o menor medida y tienen en común que pueden contribuir a un desarrollo
sustentable de la sociedad (Grunwald, 2009). La
mayoría de los especialistas en este campo coinciden en definir la biocatálisis como la utilización de enzimas en la catálisis
de diferentes procesos –industriales o no– en condiciones artificiales (in
vitro).
El desafío mayor en biocatálisis
es transformar estos catalizadores biológicos en catalizadores capaces de
trabajar en condiciones de reacción normalmente alejadas de las fisiológicas,
como las de un proceso industrial. Las enzimas, como catalizadores de
reacciones bioquímicas (biocatalizadores), actúan del mismo modo que cualquier
catalizador–disminuyen la energía de activación–; pero, al mismo tiempo,
muestran propiedades diferentes a las encontradas en los catalizadores
químicos: 100 % de rendimiento, incrementos mucho mayores en la velocidad de
reacción, versatilidad química, gran especificidad, posibilidad de regulación,
labilidad estructural. Todas estas propiedades son consecuencias de su compleja
estructura molecular (Illanes, 2008).
En este trabajo se presenta una revisión actualizada del tema de
la biocatálisis: las clases de enzimas más
utilizadas, los principales productos obtenidos, las ventajas y desventajas de
los biocatalizadores en comparación con los catalizadores químicos, los mayores
retos de la utilización industrial de esta tecnología, así como las herramientas
disponibles en la actualidad para superarlos.
Ventas globales de enzimas
Las ventas globales de enzimas de uso
industrial se estimaron, para el año 2002, en1820, 3 millones de dólares a un
ritmo de crecimiento anual del 4 %. Las predicciones del empleo de enzimas a
nivel industrial son muy alentadoras (BCC report
C144NA, 2002). Si se produce el incremento esperado habrá una gran penetración
en el mercado de las aplicaciones ya existentes, nuevas aplicaciones y
tecnologías novedosas basadas en la mejora de las características funcionales
de las enzimas, lo cual las haría más atractivas para su empleo a nivel
industrial (Biotechnology Center of Excellence Corporation, 2003).
Las aplicaciones en las industrias de
alimentación humana y animal dominan las ventas industriales de enzimas a nivel
mundial (figura 1). El mercado de alimentación animal ofrece el mejor escenario
para el crecimiento; pero este mercado aún no ha sido penetrado extensamente
por las ventas de enzimas en todas las áreas geográficas por igual. En el
sector de los detergentes, los catalizadores biológicos han ocupado el mercado
casi por completo, especialmente en los detergentes para lavado. En este campo,
los detergentes «lavavajillas» aún representan un tentativo escenario de
crecimiento en cuestión de ventas. Debido a que la ingeniería genética ha
permitido disponer de las proteasas alcalinas en cantidades mayores que las de
cualquier otra enzima recombinante, el precio de estas moléculas ha disminuido.
No obstante, la ingeniería genética también ha contribuido a mejorar las
propiedades catalíticas de muchas enzimas, con el objetivo de elevar la eficiencia
en su funcionamiento. En relación con la comercialización de otros limpiadores
(como desinfectantes y blanqueadores), las ventas de enzimas representan un
porcentaje escaso. Por tanto, este constituye un mercado casi virgen que ofrece
nuevas oportunidades para la venta, si estas cuentan con las propiedades
adecuadas (BCC Report C-144NA, 2002; Biotechnology Center of Excellence
Corporation, 2003).
Figura 1. Ventas
globales de enzimas (en millones de dólares) estimadas para 2002, clasificadas
según el tipo de industria destinataria.
Fuente: Adaptado de BCC Report C-147NA ,
2002; BiotechnologyCenter of Excellence Corporation,
2003.
En el sector textil, las ventas de enzimas para la
degradación de materiales celulósicos dominan el mercado. La influencia de la
moda, que encarece las ropas de apariencia «prelavada»,
posiblemente haga florecer el mercado para las enzimas procesadoras de
mezclillas. Por otra parte, se espera que la introducción de nuevas fibras
celulósicas en el mercado eleve las ventas de las enzimas necesarias para
procesarlas. Las ventas de enzimas para el cuero y las pieles se afectan por la
tendencia negativa de la moda hacia estos materiales. Aun así, la
comercialización de proteasas y lipasas (alcalinas) ha ido en aumento, pero
debe competir con las ventas de enzimas tradicionales como la tripsina (BCC Report C-144NA, 2002; Biotechnology
Center of Excellence Corporation,
2003). En el tratamiento de la pulpa y el papel, las enzimas más empleadas son
las xilanasas, específicamente en el preblanqueamiento. En este campo, las oxidasas han tenido
un buen desempeño y han sido muy estudiadas, pero no en términos de incrementar
su eficiencia; por ello se necesita un mayor esfuerzo de investigación en esta
área antes de incrementar su comercialización.
La empresa manufacturera de productos químicos, que
incluye la químico-farmacéutica, es el sector final a nivel de mercado para el
empleo de enzimas industriales. El empleo de enzimas para elevar la producción
de alcohol –no para la producción de bebidas– domina este mercado. El resto de
las enzimas se emplea en reacciones de química fina, para la producción de
fármacos y sus intermediarios. La mayoría de los avances de la tecnología
enzimática actualmente ha tenido lugar en el contexto de reacciones en química
fina. Estos avances, en su mayoría, corresponden al aspecto de la tecnología quiral, la cual aprovecha la estereoselectividad
de algunas enzimas para la síntesis de un enantiómero
específico. Si se analiza desde un punto de vista comercial, las enzimas que se
utilizan en reacciones de química fina se usan en pequeñas cantidades, por lo
que los volúmenes que se producen son pequeños y los valores de las ventas son
bajos. En estos casos, el valor real de las enzimas no es el que aparentan, ya
que los productos de las reacciones de química fina tienen un costo elevado,
por lo que la inversión es muy rentable desde ese punto de vista (BCC Report C-144NA, 2002; Biotechnology
Center of Excellence Corporation,
2003).
Si se analizan las ventas de enzimas, desglosadas según
las distintas clases, se comprueba que las hidrolasas dominan las ventas de
enzimas industriales de manera global (figura 2a). Las otras clases (isomerasas, oxidorreductasas, liasas y transferasas) se
comercializan en menor cantidad. La clase isomerasa
está representada prácticamente por una sola enzima –la glucosa isomerasa– y las ligasas están
casi ausentes a ni vel industrial. Dentro de las
hidrolasas, las carbohidrasas dominan en las
aplicaciones industriales y constituyen un elevado porcentaje de las ventas
(figura 2b). En segundo lugar en importancia comercial se encuentran las
proteasas; y luego, en menor medida, las lipasas, esterasas,
fosfatasas y amilasas (BCC report C-144NA, 2002; Biotechnology Center of Excellence
Corporation, 2003).
Figura 2. Ventas
globales de enzimas (en porciento) para procesos químicos industriales,
estimadas para 2002: a) clasificación de las ventas de enzimas según las
distintas clases; b) clasificación de las ventas de las hidrolasas según las
distintas subclases.
Fuente: Adaptado de BCC Report C-147NA ,
2002; Biotechnology Center of Excellence Corporation, 2003.
Potencialidades e inconvenientes de la utilización de enzimas como
catalizadores en procesos industriales
De las casi tres mil enzimas que han sido descritas,
muchas están disponibles comercialmente –varias en forma inmovilizada (Mosier y Ladisch, 2011), lo que
posibilita su reutilización en los procesos en que se apliquen. Las enzimas son
catalizadores muy deseables cuando la especificidad de
la reacción
se convierte en un problema de primer orden, como
ocurre con los productos farmacéuticos y de química fina (figuras
3 y 4). Además, son capaces de catalizar muy eficazmente un espectro grande
de reacciones, las cuales pueden ser de 10 a 12 órdenes de magnitud más rápidas
que con el empleo de catalizadores convencionales. Las enzimas son generalmente
muy selectivas con respecto al tipo de reacción catalizada y al sustrato
transformado; y pueden ser, incluso, específicas para elementos estereoestructurales del sustrato.
Figura 3. Reacciones
de hidrólisis de ésteres de interés en las industrias
química y químico-farmacéutica, utilizando un biocatalizador inmovilizado
obtenido a partir de esterasas interfaciales
aisladas de la anémona marina Stichodactyla
helianthus (286 u/g soporte): a) ácido 7-amino cefalosporánico «7-aca»; b) 2-oxiranilmetil acetato
(acetato de glicidol) «omac»;
c) feniletilbutirato«Bpet»;
d) etil-2-hidroxi-4-fenilbutanoato«HpBet»; e)
metil-6-metoxi-α-metil-2-naftalen-acetato (éster metílico
del naproxeno) «me-mmnac»;
f) metil-prostaglandina F2α «me-pga2».
Fuente: Del
Monte-Martínez, 2000.
Figura 4. Resolución
de mezclas racémicas de compuestos de interés en las
industrias química y químico-farmacéutica, utilizando un biocatalizador
inmovilizado obtenido a partir de esterasas interfaciales aisladas de la anémona marina Stichodactyla helianthus
(286 u/g soporte). condiciones de reacción: a) Na2HPO4
0,025 mol/l, pH 7, 25 °C; b) Na2HPO4 0,025 mol/l, pH 7,
25 °C; c) Na2HPO4 0,025 mol/l, pH 7, 4 °C; d) Na2HPO4
0,01 mol/l, pH 7, 4 °C; e) Na2HPO4 0,2 mol/l, pH 7; f) Na2HPO4
0,025 mol/l: acetonitrilo (9:1, v:v), pH 7, 30 °C; g)
Na2HPO4 0,025 mol/l: metanol (9:1, v:v), pH 7, 30 °C.
Como macromoléculas quirales,
las enzimas son capaces de catalizar transformaciones asimétricas que pueden
ser enantioméricas y enantiotopo-selectivas
(figura 4). La actividad y la selectividad de las enzimas en explotación pueden
modificarse por varios factores tales como la concentración de sustrato y
producto, la temperatura, el pH, y a través de otras moléculas presentes en el
sistema. Estos efectos pueden aprovecharse para dirigir los procesos hacia la
obtención del producto deseado (Del Monte-Martínez, 2000).
Las enzimas constituyen una alternativa muy atractiva
cuando los catalizadores deben ser activos bajo condiciones suaves (temperatura
ambiente y pH casi neutro) debido a la inestabilidad del sustrato y/o del
producto, o para evitar reacciones colaterales no deseadas, como ocurre en
muchas reacciones de síntesis orgánica (figura 5). Esto es de primera importancia
con productos que tienden a isomerizarse. Algunas
enzimas tienen la capacidad de introducir grupos funcionales en posiciones que
no son reactivas con los reactivos orgánicos más comunes. Esta alternativa es
controlable desde el punto de vista experimental. Por ejemplo, las reacciones
de hidroxilación selectiva de compuestos aromáticos,
catalizadas por la peroxidasa de rábano picante, Armoracia rusticana (figura 5), deben
realizarse a muy bajas temperaturas (0 ºC) para prevenir hidroxilaciones
no enzimáticas provocadas por el ácido dihidroxifumárico
y el oxígeno, ambos utilizados como cofactores. Las peroxidasas se han utilizado también en la obtención de difenoles, a partir de la oxidación de fenoles en posición orto,
y en la oxidación de aminoácidos y alcoholes que contienen un resto p-hidroxifenilo. A partir de precursores monohidroxilados
o no hidroxilados, se han obtenido compuestos como
L-DOPA –utilizado para el tratamiento del Parkinson–, D-3,4-dihidroxifenilglicina
y L-epinefrina (adrenalina), entre otros (Klibanov et al., 1981; Schwartz
y Hutchinson, 1981; Ballard et al., 1983; Sinisterra, 1994).
Figura 5. Hidroxilaciones selectivas de compuestos aromáticos
utilizando como biocatalizador la enzima peroxidasa
aislada del rábano picante (armoracia
rusticana): a) d-3,4-dihidroxifenilglicina; b) l-dopa; c) l-epinefrina; d) difenol. Fuente:
Klibanov et al., 1981; schwartz
y Hutchinson, 1981; Ballard et al., 1983; sinisterra, 1994.
Las enzimas como biocatalizadores resultan muy oportunas
cuando las restricciones medioambientales y las regulaciones para la producción
de medicamentos, establecidas por los gobiernos, son severas. Esta es una
situación generalizada en la actualidad, que otorga una ventaja distintiva a la
biocatálisis sobre las tecnologías tradicionales. Sin
embargo, los catalizadores enzimáticos son estructuras moleculares complejas,
intrínsecamente lábiles y con un alto costo de obtención, lo cual constituye su
principal desventaja respecto a los catalizadores químicos tradicionales (Bommarius y Broering, 2005). Por
otro lado, la baja productividad volumétrica es a menudo un problema. Sin
embargo, esto no debe asumirse como una gran desventaja, ya que en la
actualidad algunos bioprocesos operan a
concentraciones que igualan
o
normalmente exceden aquellas encontradas en los procesos químicos
(industriales) convencionales. Un ejemplo notable es un proceso que ha sido
desarrollado por Novo-Nordisk para surfactantes
basados en azúcares, con el uso de una lipasa como catalizador: un ácido graso
de cadena larga es esterificado con un azúcar en ausencia de solvente y se
logra casi el 100 % de formación del producto (Macrae
y Hammond, 1985). Otros aspectos que pudieran
considerarse como desventajas de los biocatalizadores son:
a. Necesidad
de cofactores.
b. Incompatibilidad
con solventes orgánicos, particularmente los polares.
c. Carencia,
a menudo, de propiedades buscadas por el ingeniero de procesos: fuerza mecánica
y propiedades reológicas, ya que la aplicación de
células enteras o la enzima inmovilizada conducen a sistemas heterogéneos.
d. Posibilidad
de inhibición.
e. Problemas
operacionales de separación de fases (Arroyo, 1998).
Estrategias
actuales para la solución de los inconvenientes de la aplicación de enzimas
como catalizadores en procesos industriales
La
mayoría de las restricciones que presentan las enzimas como catalizadores en
procesos industriales se han solucionado a través de la investigación y el
desarrollo en diferentes áreas del conocimiento. De hecho, se han desarrollado
varias estrategias de estabilización de enzimas para que funcionen
adecuadamente en las condiciones de los procesos industriales en los que se
desea aplicarlas (Illanes, 1999). Estas estrategias
incluyen técnicas como:
a. Modificación
química de la estructura de la enzima (Roig y Kennedy, 1992; Ozturk et al., 2002; Mislovičová
et al., 2006).
b. Inmovilización
de la enzima a soportes sólidos (Abián et al.,
2001; Mateo et al., 2005; Kim et al., 2006a).
c. Cristalización
de la enzima y entrecruzamiento de los cristales con agentes bifuncionales (Haring y Schreier, 1999; Roy y Abraham, 2006).
d. Obtención
de agregados y posterior entrecruzamiento con agentes bifuncionales
(Cao et al., 2003; Mateo et al.,
2004; Schoevaart et al., 2004; Illanes et al., 2006).
e. Aplicación
de técnicas modernas de diseño de proteínas para el aumento de la estabilidad y
mejoramiento de las propiedades catalíticas (Chen,
2001; Declerck et al., 2003; Sylvestre et al., 2006; Leisola
y Turunen, 2004).
f. Mutagénesis de sitio específico para el aumento de la
estabilidad y mejoramiento de las propiedades catalíticas (Bhosale
et al., 1996; Ogino et al., 2001; Boller et al., 2002; Van den Burg
y Eijsink, 2002; Adamczak y
Hari Krishna, 2004; Bardy et
al., 2005; Mor-ley y Kazlauskas, 2005).
g. Evolución
dirigida por mutagénesis en «tándem», o barajado de
ADN asistido por polimerasa y recombinación genética asistida por ligasas para el aumento de la estabilidad y mejoramiento de
las propiedades catalíticas (Stemmer, 1994; Shibuya et al., 2000; Arnold,
2001; Brakmann y Johnsson,
2002; Alexeeva et al., 2003; Chodorge et al., 2005; Kaur
y Sharma, 2006; Boersma et
al., 2004).
El tamizaje de enzimas
intrínsecamente estables constituye una estrategia de mucha actualidad en biocatálisis. Los extremófilos,
organismos capaces de vivir y crecer en condiciones medioambientales extremas,
son una fuente prometedora para la obtención de enzimas muy estables (Adams y
Kelly, 1998; Demirjian et al., 2001; Davis,
2003; Van den Burg, 2003; Bommarius
y Riebel, 2004; Gomes y Steiner,
2004), por lo que la investigación centrada en el aislamiento de enzimas de
estos organismos es en la actualidad un área de mucha actividad dentro de la
comunidad científica. Se han clonado genes de organismos extremófilos
en hospederos convenientes para su expresión en sistemas biológicos, con
mejores rendimientos en la producción (Halldórsdóttir
et al., 1998; Haki y Rakshit,
2003).
Clases de enzimas y su empleo en biocatálisis
Las enzimas se clasifican de acuerdo con la guía publicada
por el Comité de Nomenclatura de la Unión Internacional de Bioquímica y
Biología Molecular (IUBMB, 1984). Todas las enzimas informadas están
comprendidas en seis clases, sobre la base del tipo de reacción química que
catalizan. Según la Comisión de Enzimas (EC) de la IUBMB, cada enzima se
identifica con cuatro dígitos. El primero asigna la clase; el segundo y el
tercero asignan la subclase y la sub-subclase, respectivamente, de acuerdo con
el tipo y la posición del enlace o grupo particular involucrado en la reacción;
el cuarto dígito asigna el número de identificación de la enzima sobre la base
de la reacción específica que ella cataliza. Las seis
clases
son:
1-
Oxidorreductasas:
presentan 23 subclases. Catalizan reacciones de oxidación-reducción sobre
diferentes grupos funcionales, por ejemplo:
HC-OH
C=O
HC-CH
HC-NH2
C-NH
2- Transferasas: presentan 9 subclases. Catalizan la transferencia de grupos
funcionales, por ejemplo:
Grupos
mono-carbonados
Grupos
aldehído o cetona
Grupos
acilo
Grupos glicosilo
Grupos alquilos o arilos
Grupos
nitrogenados
Grupos
con fósforo
Grupos
con azufre
3- Hidrolasas: presentan 13 subclases. Catalizan reacciones de
hidrólisis, por ejemplo:
Enlaces ésteres
Enlaces glicosídicos
Enlaces peptídicos
Otros
enlaces C-N
Enlaces
anhídrido de ácidos
4- Liasas: presentan 4 subclases. Catalizan reacciones de ruptura de
enlaces covalentes por mecanismos distintos de la hidrólisis o la oxidación,
por ejemplo:
Enlaces
C-C
Enlaces
C-O
Enlaces
C-N
5- Isomerasas: presentan 6 subclases. Catalizan reacciones de
isomerización, por ejemplo:
Racemizaciones y epimerizaciones
6- Ligasas : presentan 6 subclases. Catalizan
reacciones de formación de enlaces covalentes, por ejemplo:
C-O
C-S
C-N
C-C
A continuación se presentan algunos ejemplos clásicos de
enzimas utilizadas en biocatálisis, agrupadas según
las clases mencionadas: oxidorreductasas (peroxidasas, catalasas, glucosa oxidasas y lacasas); transferasas (fructosil y glucosil transferasas) e hidrolasas (amilasas, celulasas,
lipasas, pectinasas, proteasas, pululanasas).
Estas son las enzimas con mayor número de aplicaciones. En condiciones
apropiadas pueden catalizar la reacción inversa y formar enlaces con
eliminación de agua. Este tipo de reacción se considera que posee un promisorio
potencial tecnológico. Por su parte, las liasas (pectato liasa, α-acetolactato descarboxilasa,
nitrilo hidroliasa, aspartato
amonio liasa, fumarato hidratasa, L-histidina amonio liasa) usualmente actúan en la formación de enlaces C-C
mediante la reacción inversa a la que deben su nombre. Esto les confiere un
atractivo potencial para aplicaciones tecnológicas. También están involucradas
en otros procesos biocatalíticos como la producción
de L-aspartato, fumarato y
ácido urocánico. Estas enzimas se han utilizado con
mucha frecuencia en la síntesis asimétrica de compuestos orgánicos ópticamente
activos. Las isomerasas (glucosa isomerasa,
actualmente D-xilosa aldosacetosa-isomerasa, mutasas) constituyen uno de los ejemplos paradigmáticos de la
aplicación de enzimas en procesos tecnológicos. Se emplean en la producción de
siropes ricos en fructosa (HFS) a partir de almidón de maíz. Por último, dentro
de las ligasas el caso con aplicación más conocido es
la 4 ADN ligasa, utilizada rutinariamente en técnicas
de ingeniería genética. Generalmente, las enzimas de esta clase son consideradas
complejas e inestables, por lo que se encuentran prácticamente ausentes en
aplicaciones a escala industrial (Illanes, 2008).
Aunque es lógico que haya una relación directa entre el
porcentaje de ventas y el empleo de enzimas, existen variaciones en dependencia
del tipo de proceso biocatalítico donde se utilizan.
En la figura 6 se muestra un esquema con los tipos de enzimas más utilizados en
síntesis orgánica.
Figura
6. Tipos de enzimas más utilizadas en biocatálisis
con énfasis en síntesis orgánica (porciento de utilización).
Producción industrial de compuestos
a través del empleo de enzimas como biocatalizadores
La utilización de enzimas como biocatalizadores para la
producción de compuestos a nivel industrial es muy alentadora (BCC Report C-144NA, 2002). La información presentada en la
tabla 1 ilustra la importancia creciente de dicha utilización en procesos
industriales. Para este estudio comparativo se seleccionaron desde los
productos a granel más baratos hasta los más caros, como los que se obtienen
mediante reacciones de química fina (vitaminas o antibióticos). Algunos de
estos compuestos no pueden obtenerse por síntesis química tradicional. Por otra
parte, las aplicaciones industriales de las enzimas en función del tipo de
reacción que catalizan se muestran en la tabla 2.
Entre
las compañías más importantes en la producción y venta de enzimas se
encuentran: Novozymes (Dinamarca), DSM (Holanda), Genencor International (Finlandia, EE. UU.), Fluka (Suiza), Amano Pharmaceutical Co. (Japón), Sankyo Co. (Japón) y Sigma Chemical (EE. UU.). Los procesos en los que intervienen
estas proteínas deben ser congruentes con las características y propiedades de la
enzima a emplear. Por ejemplo, debe tenerse en cuenta la tolerancia a elevadas
temperaturas, la estabilidad frente al pH y a solventes orgánicos, entre otros
factores.
Tabla 1. Producción mundial (en toneladas, año 2002) y precio
(USD/kg) de varios compuestos que son el resultado de diferentes procesos
enzimáticos.
Nanopartículas: presente y
perspectivas para su aplicación en biocatálisis
A lo largo de este artículo dedicado a la biocatálisis, se ha informado acerca de la utilización de
las enzimas en varios campos relacionados con la producción industrial de
compuestos, así como otros procesos y áreas de actividad en los que estas
intervienen como biocatalizadores. Es necesario aclarar que no existe
necesariamente una vinculación directa entre estas aplicaciones y la escala o
los procesos establecidos a nivel de industria (síntesis orgánica). Otro
aspecto ya mencionado es la insolubilización o inmovilización de enzimas como
procedimiento muy generalizado para enfrentar el reto de la estabilización de
estas proteínas (Guisán et al., 1993). En gran
medida, la inmovilización se consigue mediante la unión de la enzima a
superficies sólidas, porosas o no, lo que permite la reutilización del
biocatalizador y elimina otra de las restricciones para la aplicación de este
tipo de moléculas en procesos químicos.
Tabla 2. Aplicaciones de enzimas a gran escala en bioquímica
industrial, organizadas de acuerdo con el tipo de reacción que catalizan. (Se
muestran los productos que sintetizan y la producción en toneladas en el año
2000.)
Fuente: Soetaert y Vandamme,
2006; Illanes, 2008; Grunwald,
2009.
En la inmovilización de proteínas sobre superficies sólidas,
uno de los componentes esenciales es el material al cual se unirá la enzima.
Las dimensiones de este pueden abarcar desde la micro hasta la nano-escala (Liu et al., 2012), ya que las nanopartículas
pueden actuar también como soportes para la inmovilización, de forma similar a
las matrices utilizadas convencionalmente. Se conocen los avances en química biomimética y su relación con las enzimas artificiales y la
catálisis por diseño (Breslow, 1995). Debido al alto
costo y los problemas de estabilidad presentados por las enzimas naturales, se
han realizado grandes esfuerzos para sustituirlas por enzimas artificiales o
miméticas (Breslow, 1995; Zen y Kumar,
2001; Wulff, 2002). En este sentido, se han logrado
resultados exitosos en la obtención de materiales miméticos de citocromo P450 (Volz y Holzbecher, 1994; Aissaoui et
al., 1998; Schenning et al., 1998),
proteasas de tipo serino (Ghosh
et al., 1999), dioxigenasas (Funabiki et al., 1998; Chen
y Que, 1999), fosfodiesterasas (Molenveld
et al., 1999), ligasas (Han et al.,
2000), nucleasas (Muche y Gobel,
1996), así como en el proceso de metanogénesis (Signor et al., 2000). En el campo de los materiales
miméticos, se han informado muchos resultados vinculados a la actividad peroxidasa, incluidos compuestos como hemina (Aissaoui et al., 1998; Zhu
et al., 1998; Fruk y Niemeyer,
2005), hematina (Genfa y Dasgupta,
1992), hemoglobina (Wang et al.,2002),ciclodextrina(Liu et al., 1999), porfirinas
(Ci et al., 1993; Bonar-Law y Sanders, 1995),
empleados todos para la detección de H2O2 y ácido
ascórbico (Genfa y Dasgupta,
1992; Wang et al., 2000; Wang et al., 2002).
Debido al interés biotecnológico generado por las nanopartículas, dado por su importancia, los nanomateriales –especialmente los nanomateriales
funcionales– han atraído la atención de los investigadores en los últimos años
(Roucoux et al., 2002; Burda et al.,
2005; Gao et al., 2004; Pérez, 2004; Wei y Wang, 2008). En virtud de su elevada relación
superficie/volumen, los nano-materiales son muy atractivos para ser utilizados
como catalizadores eficientes en catálisis homogénea o heterogénea,
aplicaciones para las que han sido estudiados intensamente en la última década
(Roucoux et al., 2002; Burda et al.,
2005).
Los nanomateriales magnéticos,
como la magnetita (Fe3O4), se han empleado asiduamente en
estudios de resonancia magnética, liberación de drogas, separaciones
biológicas, e incluso en catálisis biológica. Estos nanomateriales
magnéticos son química y biológicamente inertes per se, por lo que
generalmente se funcionalizan con metales
catalíticos, enzimas o anticuerpos con el objetivo de elevar su funcionalidad (Bergemann et al., 1999; Yang et al., 2004; Brähler et al., 2006).
Los sistemas miméticos de peroxidasas
presentan iones Fe2+ o Fe3+ en sus centros de reacción.
Es bien conocido el reactivo de Fenton, que consiste
en una disolución de iones Fe2+/Fe3+ que cataliza la
degradación del peróxido de hidrógeno y es ampliamente utilizado para el
tratamiento de aguas residuales (Figueroa-Espí,
2010). En el caso de las nanopartículas de magnetita,
no existen informes que expliquen el mecanismo catalítico de la actividad peroxidasa; sin embargo, se ha propuesto que los átomos de
hierro de la superficie contribuyen a la actividad observada y que los iones Fe2+
desempeñan un papel importante en la catálisis (Gao
et al., 2004).
Este
acercamiento a la relación existente entre las nanopartículas
y la biocatálisis comienza, según nuestra
apreciación, a partir de dos puntos de vista:
1. Considerar como biocatalizadores las
nanopartículas con actividad catalítica intrínseca,
como la presentada por varios materiales miméticos (figura 7).
2. Considerar como biocatalizadores las
na nopartículas con enzimas
inmovilizadas (figura 8). Es decir, estos biocatalizadores son nanomateriales sobre los que se inmovilizan proteínas
–pudieran considerarse nanoarreglos– mediante un
tratamiento de funcionalización –pudiera no ser necesario– similar al aplicado
a los soportes utilizados tradicionalmente.
La
aplicación de nanopartículas miméticas y
nano-arreglos (nanopartículas magnéticas, de oro, de
plata, nanotubos de carbono, entre otras) en catálisis y en procesos de
reconocimiento se encuentra muy documentada en la literatura especializada (Kim
et al., 2006a; Figueroa-Espí, 2010). Por
ejemplo, se han utilizado nanopartículas magnéticas funcionalizadas para inmovilizar distintos ligandos, tales como un anticuerpo policlonal
anti-Escherichia coli
(Cheng et al., 2009), una lipasa (Huang et al., 2003), colesterol oxidasa (Kouassi et al., 2005) y fosfatasa alcalina (Saiyed et al., 2004). En todos los casos se
obtuvieron altos porcentajes de inmovilización y alta tolerancia a variaciones
de pH, temperatura y concentración de sustrato.
Figura 7. Nanopartículas magnéticas compuestas por ferrita
de manganeso (MnFe2O4). Imagen obtenida mediante
microscopía electrónica de transmisión (TEM). se
visualiza la forma esférica de las nanopartículas con
un diámetro en el intervalo entre 5 y 15 nm. este tamaño es indicador de excelentes capacidades
catalíticas, ya que existe una relación inversa entre el tamaño de la nanopartícula y su actividad catalítica.
Las tecnologías de celdas de biocombustibles
basadas en enzimas inmovilizadas (citocromo c,
lacasas, glucosa oxidasas, peroxidasas,
alcohol deshidrogenasa, aldehído deshidrogenasa, formaldehído
deshidrogenasa, glucosa deshidrogenasa, lactato deshidrogenasa), que utilizan
como combustible la glucosa, reciben en la actualidad una atención particular y
se hacen cada día más competitivas en aplicaciones prácticas (Kim et al.,
2006b; Wan, 2011). Las dos limitaciones principales
encontradas hasta el momento están relacionadas con el corto tiempo de vida
media y la baja densidad, propiciados por los problemas de estabilidad de las
enzimas, la velocidad de transferencia de electrones y la carga enzimática
permitida en los biocatalizadores.
Figura 8. Inmovilización de enzimas sobre nanopartículas
de oro funcionalizadas: a) grupo funcional: ácido mercaptoundecanoico, enzima: tripsina de páncreas bovino (Bos taurus); b)
grupo funcional: cisteamina, enzima: lacasa (trametes maxima).
Los recientes progresos en nanobiocatálisis
abren posibilidades de mejoramiento en estos aspectos. Muchos materiales nanoestructurados, como los soportes mesoporosos,
las nanopartículas, las nanofibras
y los nanotubos, han demostrado su eficiencia en la inmovilización de enzimas.
Estos materiales presentan una alta conductividad, facilidades cinéticas para
la reacción y un área superficial elevada, lo que posibilita el aumento de la
carga de enzima en el biocatalizador; ello a su vez permite resolver el
problema relacionado con la densidad en la construcción de celdas de
biocombustibles. Además, los esfuerzos realizados para incrementar la retención
de la actividad funcional y la estabilidad de las enzimas inmovilizadas, con el
uso de nanoestructuras, han permitido un apreciable
progreso en la biocatálisis nanoestructurada,
ya que han posibilitado superar el mayor obstáculo en el desarrollo de mejores
celdas de biocombustibles (Kim et al.,2006b).Este es un ejemplo claro de
cómo pueden combinarse las nanociencias y la
ingeniería para solucionar las dificultades relacionadas con las propiedades dependientes
del tamaño y los fenómenos que se presentan a escala nanométrica.
Esta alianza ha permitido a los científicos desarrollar nuevos procedimientos
para lograr tecnologías de procesos químicos eficientes y
sustentables (Wan, 2011). Si retomamos la definición
de biocatálisis más aceptada
por los especialistas en esta área (utilización de enzimas como catalizadores
de procesos en condiciones artificiales), entonces es discutible la inclusión
de las nanopartículas catalíticamente competentes y
miméticas dentro de los biocatalizadores. Sin embargo, consideramos acertado
incluir los nanoarreglos, basados en la
inmovilización de enzimas sobre la superficie de nanopartículas,
en el campo de la biocatálisis. Estos
biocatalizadores presentan un potencial aún no explotado al máximo en procesos biocatalíticos.
CONCLUSIONES
Las enzimas constituyen catalizadores
biológicos con propiedades muy atractivas para múltiples aplicaciones, como la biocatálisis, la cual consiste en el aprovechamiento de la
función catalítica de estas proteínas para producir una transformación química
deseada en condiciones artificiales. La amplia demanda de representantes de
todas las clases de estas moléculas para procesos industriales se refleja en
las ventas anuales, superiores a los mil millones de dólares en todo el mundo. Asimismo,
el extraordinario beneficio social que se deriva del uso de las enzimas queda
evidenciado por la producción anual de decenas de millones de toneladas de
compuestos químicos obtenidos a partir de la utilización de biocatalizadores.
El principal reto en biocatálisis consiste en
manipular las propiedades de la molécula enzimática para lograr que desempeñe
su función catalítica de manera óptima, en condiciones alejadas de las que
prevalecen en su entorno fisiológico. Entre las múltiples metodologías
dirigidas a superar una de las principales limitaciones del uso de las enzimas
en procesos industriales –la estabilidad del biocatalizador– se encuentra la
inmovilización de enzimas en soportes sólidos. En este sentido, los nanoarreglos de enzimas inmovilizadas en la superficie de nanopartículas constituyen un grupo de biocatalizadores
inmovilizados de última generación, con propiedades biocatalíticas
superiores a las de los derivados inmovilizados convencionales.
AGRADECIMIENTOS
Agradecemos al ICP-CSIC (Madrid, España), al
CO-NACyT (México) y a la Universidad de La Habana (Cuba)
por el financiamiento de proyectos que han cubierto parte de esta
investigación. Igualmente, expresamos agradecimiento al ICP-CSIC y al CQFMINSAP
(La Habana, Cuba) por el suministro de muchos de los compuestos modelos
presentados en este trabajo.
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362, pp. 537-540.
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- ISSN: 2307-695X. RNPS: 2362 Contacto para dudas y sugerencias-